A veces, los objetos más insospechados adquieren un valor que jamás habríamos imaginado y todo, gracias a la imaginación y buen hacer de artistas como el que hoy os presentamos. Y es que, los objetos cotidianos adquieren una nueva piel en las manos de Ulla Stina Wikander. Muebles, ropa, viejos teléfonos o aparatos electrónicos se convierten en precisas y coloridas obras de arte gracias al espectacular trabajo de Ulla, quien los borda cuidadosamente a través de la técnica del punto de cruz con originales patrones e ilustraciones de paisajes florales o retratos reales.

Sus objetos retro datan de los años 70 porque, según la propia artista, encajan a la perfección con su técnica de bordado y afirma que “colocarlos en un nuevo contexto les permite cambiar, creando un choque de patrones”. Gracias a ello, los objetos cambian en función a su nuevo estilo sin perder la esencia de lo que fueron. ¿El resultado? Objetos ordinarios que se convierten en algo completamente nuevo y extraordinario gracias a sus bonitas creaciones.