Día 12 de enero de 2017, en un supermercado cualquiera de España alguien piensa…

‘Este año me he propuesto comer mejor. Por eso voy a coger este yogur en vez de comerme una onza de chocolate de postre. Parece más sano, y además seguro que engorda menos porque pone 0% materia grasa. De hecho, también voy a comprar unas tortitas de arroz para picar entre horas y así evitar la tentación.’

¿Esto es una broma? Tal vez estás preguntándote qué significa todo esto. Se trata de una iniciativa llevada a cabo por SinAzucar.Org, con la que pretende crear conciencia sobre la cantidad de azúcar que tienen los productos industriales, así cómo los riesgos que ello supone para nuestra salud.

Si bien es verdad que hay otros proyectos que llevan tiempo luchando contra la industria del azúcar, en este caso se utiliza la misma estética que utilizan las campañas publicitarias de márketing de cara a vender los productos al consumidor. Por otro lado, focaliza la atención sobre productos habituales en un supermercado español de barrio.

¿Todo esto tiene algo que ver con “la moda de no tomar azúcar”?

Tal vez muchos de vosotros habéis leído últimamente sobre el tema, o incluso tengáis algún amigo que haya comenzado a ‘dejar el azúcar’. Las opiniones son de lo más controvertidas, pero no se trata de adelgazar como muchos pueden pensar, sino de cuidar la alimentación y mejorar la salud.

Nuestra sociedad actual toma demasiado azúcar. Guías de salud, como la del Reino Unido, recomienda que un adulto no debe tomar más de 7 terrones de azúcar al día aproximadamente, aún menos si estamos hablando de un niño.

Te vamos a enseñar algunas fotografías para que calcules cuánto tomas tú. Veamos, vamos a echar cuentas.

Es probable que sólo con el desayuno ya te hayas pasado de la cantidad recomendada. ¿Cuál es el problema? Que se relaciona el consumo de azúcar con problemas cardíacos, diabetes y obesidad, entre otras muchas que se están estudiando actualmente.

Hace unos meses, en una revista americana de la Asociación Médica Estadounidense se desveló un supuesto escándalo alimentario. Contaba que la Sugar Research Foundation pagó a la Universidad de Harvard para que publicara una investigación que colocara al azúcar en buena posición frente a las grasas saturadas etc.

Los nutricionistas hablan de que un 5% de la ingesta calórica que ingerimos debería provenir del azúcar. El principal problema no tiene su origen en el azúcar que encontramos en frutas o vegetales por ejemplo, sino en el que encontramos en aquellos productos a los que se ha añadido de forma artificial: productos industriales etc.

De hecho, cada vez es posible leer más estudios y testimonios que afirman que, la reducción de azúcar en la dieta a niveles razonables -recomendados por dietistas,- genera efectos positivos en la salud física y emocional de los que renuncian a esta sustancia.

¿Tú cuando preparas una ensalada o cocinas pollo le echas normalmente azúcar? Si la respuesta es no y te paras a pensarlo, tal vez comiences a cuestionarte la composición de muchos alimentos o productos que compras -especialmente los ya precocinados o que vienen preparados al ‘estilo casero-. Pero claro, para eso primero hay que entender las etiquetas, y eso a veces resulta tan díficil como leer un tratado sobre Derecho Penal.

El azúcar actúa como conservante y facilita la fermentación, pero probablemente una de sus funciones principales es la de dar color, textura y, en definitiva, hacer los productos más apetitosos.

De hecho, ése es uno de los factores más trabajosos de cara a renunciar al ‘veneno blanco‘, como muchos le llaman. No sólo es adictivo (que lo es), sino que hemos acostumbrado nuestros paladares a su sabor, por lo que se hace más complicado comer sano porque nos cuesta disfrutar del verdadero sabor de los alimentos.

¿Hasta qué punto son necesarias (y sanas) tan altas cantidades de azúcar en nuestra comida? ¿Acaso prima la compra del producto antes que nuestro estado de salud?