Los abuelos son esos grandes seres humanos que dejan una huella imborrable en sus nietos. Muchos estudios psicológicos actuales tratan de demostrar los beneficios que tienen la relación entre abuelos y nietos tanto para los primeros como para los segundos. Si como dice el refrán, “quien tiene un amigo, tiene un tesoro”, en este caso quien tiene un/a abuelo/a, tiene una infancia más feliz y una mejor calidad de vida.

Los abuelos contribuyen dando un apoyo a la personalidad de los niños más amplio y diferente que los progenitores. Si los padres están más preocupados por la educación o el bienestar de sus pequeños, los abuelos se preocupan por transmitirles valores, principios e incluso la sabiduría familiar. Por otro lado, los nietos otorgan a sus abuelos una ayuda psicológica extra, al sentirse estos últimos más valorados y útiles al hacerse cargo de los más pequeños. Incluso los nietos les devuelven a una segunda juventud, aprovechando más el tiempo con ellos y disfrutando de muchos momentos que no pudieron hacer con sus hijos.

La historia de hoy nos cuenta la historia de una abuela que cuida a su nieta. La relación que existe entre ambas es muy especial. La abuela le va a aportar un conocimiento nuevo sobre la música, trasladándola a los sesenta y haciéndola partícipe de sus propios gustos: una moto, el peinado, el moda… Además, la pequeña va a conocer una serie de valores como la paciencia y la constancia para conseguir las cosas.

Con este bonito vídeo queda patente que el influjo de los abuelos queda de por vida en los nietos, incluso marcando la personalidad, los gustos o el carácter en la edad adulta.