Mes: Enero 2014 (Página 1 de 12)

Los trazos de Desi Civera en Anti Café Madrid

Tomarte una copa o un café mientras a tu alrededor tienes obras de arte, es todo un lujo. Esa es la propuesta que nos ofrece Anti Café Madrid. Un Café Lounge en el que puedes disfrutar de los artistas emergentes de la capital. En esta ocasión Desi Civera, de la que ya hemos hablado en Malatinta, es la artista elegida. Valenciana de nacimiento y madrileña de rebote “Madrid me aporta poder vivir de lo que me gusta”, nos muestra su última serie. Ya triunfó en su habitación 312 durante la pasada edición del Room Art Fair y en la exposición colectiva Hello Painting. En esta ocasión, nos propone una muestra en la que el estudio de la figura humana y las diferentes culturas se desmarcan de la realidad.

CartelUna serie en la que captar la esencia más pura del ser humano se marca como principal objetivo. Manchas de color, líneas del 6B y papeles cebolla, configuran la realidad de Desi. Una realidad superpuesta, diferente, escondida, que por primera vez se nos presenta a la cara mirándonos fijamente a los ojos.

La exposición se podrá visitar desde el próximo 01 de febrero hasta el 7 de marzo.

La entrada es totalmente gratuita.

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‘Aslan’, impresionante león realizado a mano con 4.000 piezas de metal

Diez meses y 4.000 piezas de metal es el arduo trabajo que se esconde tras esta impresionante obra realizada por el turco Selcuk Yilmaz y que ha sido bautizado como Aslan, es decir, ‘león’ en turco.

A partir de deshechos metálicos cortados a mano y tratados de forma individual, este artista, que vive en Estambul, ha labrado a base de precisos martillazos y una indudable precisión a esta figura tan sorprendente, llena de detalles, durante casi un año.

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Esta obra minuciosa se ha difundido con celeridad a través de las redes sociales e internet debido a la perfección que muestra.

El bombín, el bigote y el bastón de Charlot cumplen cien años de inmortalidad

“Nunca encontrarás el arco iris si siempre estás mirando hacia abajo”. Optimismo, ternura, inconformismo y una tremenda humanidad… muchas son las palabras que pueden definir la figura de Charlie Chaplin, uno de los genios del cine y cuyo principal personaje –que resuena en la memoria universal con múltiples nombres: Charlot, The tramp, El Vagabundo, Carlitos – cumple ahora su centenario tras su primera aparición en Kid Auto Races (1914). Más artista que sólo cineasta, su vida estuvo siempre unida al arte desde múltiples facetas: actor, humorista,  compositor,  productor,  director, escritor… Por eso, desde Malatinta no podemos dejar escapar la oportunidad de rendirle un merecido homenaje.

Barcelona, Irlanda, Suiza, Hollywood, Cannes… muchos son los lugares en los que puedes toparte de bruces con este entrañable personaje gracias a alguna escultura homenaje, sin embargo es Bristol el que cuenta con el lujo de acoger un homenaje específico por este centenario con el Festival Slapstick 2014 dedicado a este vagabundo memorable este año. David Robinson – la primera autoridad en Chaplin – ha presentado estos días allí un estudio visual de los primeros cien años de este vagabundo, que incluyen desde la elección, casi improvisada, de su vestuario ajado, hasta la inmortalidad que le otorgaría éste tanto tiempo después.

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Muchas son las joyas cinematográficas que Chaplin creó durante una vida dedicada con pasión al espectáculo que inició con tan sólo cinco años. Capaz de reinventarse a sí mismo tras la incorporación del sonido al cine mudo que le había caracterizado – algunas de sus inolvidables obras de arte cinematográficas son sonoras- Chaplin estuvo comprometido no sólo con la grandeza del cine sino también con la del ser humano. Conocidas son sus críticas desde el celuloide, y también verbales, hacia la deshumanización industrial, el totalitarismo, la caza de brujas de McCarthy… Sin embargo, pasará a la posteridad iconográficamente a través de la sencillez y humildad de un personaje vagabundo, ingenioso y pícaro que salía al paso a duras penas y gracias a humorísticas mañas en una sociedad marcada por una élite inmovilista.

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Bastan sólo tres elementos – bombín, bastón y bigote – para identificar a este personaje con el que debutó en 1914 y que ha conseguido durante décadas arrancar sonrisas a distintas generaciones. Eternas serán sus míticas escenas del banquete que puede esconder una insípida bota en La quimera del oro, su irrupción al interior de una máquina industrial en Tiempos Modernos o las lágrimas de dulzura que desprenden piezas como The kid. Esta ternura es quizá la más presente en las ilustraciones y representaciones con las que desde hace cien años han expresado diversos artistas bajo la intención de inmortalizar aún más a este actor británico y a su personaje.

La fotografía ha sido fiel testigo de su trayectoria personal y profesional. El Musée de l’Elysée  cuenta por ejemplo con un archivo fotográfico dedicado a Chaplin, una gran colección con cerca de 10.000 fotografías que documentan toda su carrera –  y un patrimonio cedido por su familia- y que recoge instantes sobre la filmación de sus célebres cortometrajes, copias, negativos, junto con instantáneas de su vida personal.

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Célebres son las fotos de Edward Steichen o las creadas en 1914 para la Keystone Studios. Y es que la fotografía nos ha permitido inmortalizar retazos de su vida que también retratan su personalidad, como su encuentro con Ghandi o Albert Einstein: se dice que cuando escuchó al celebérrimo científico decirle: “Lo que he admirado siempre de usted es que su arte es universal; todo el mundo le comprende y le admira”, Chaplin le respondió: “Lo suyo es mucho más digno de respeto: todo el mundo lo admira y prácticamente nadie lo entiende”.

Otra gran figura histórica caminó de forma paralela con Chaplin, a pesar de sus divergentes caracteres y cuya única semejanza era un reducido bigote y que Ambos nacieron la misma semana del mismo año: Hitler. Su parodia del dictador le acompañaría siempre en la que quizá fue su mejor película a pesar de que se trató de su primera incursión en el cine sonoro. Varios artistas se han volcado en reflejar esta curiosa ‘simbiosis’ a través del arte: Hub Weber hacía hincapié en la trascendental diferencia que puede implicar la presencia o no de un bombín entre ambos, una idea de la que bebió Olly Moss para reinterpretar desde un prisma minimalista el cartel de El Gran Dictador. Muchos son los carteles reinterpretados y rediseñados a lo largo del tiempo y muchos los artistas que le reinventan a través del tatuaje o creaciones como las del artista Loui Jover, del que ya hemos hablado, entre otros.

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Mago de la expresión corporal, genio de las emociones, creador de la risa… Chaplin se ha convertido en un inmortal del cine a quien, a pesar de la tardanza, no le dejan de llegar reconocimientos de un público fiel que sigue a rajatabla una de sus premisas: “Un día sin reír es un día perdido”.

 

El San Sebastián de luz visto por Jaime Roig de Diego

Jaime Roig de Diego, un artista plástico de sobrado reconocimiento a nivel nacional, a pesar de desarrollar sus buenas artes desde la privilegiada posición que ofrece la isla balear de Mallorca, nos presenta su último trabajo. Una composición digital de 50 x 70 cm, que ha nacido de unas magistrales manos bajo el título de Sebastiano lumen:

Sebastiano-lumen-de-Jaime-R“Como artista plástico, hace tiempo que en mis series vengo dedicándome a trabajar sobre el tema de las Celebritities, royalties y demás personajes iluminados por el brillo de los flashes, con el dominante colorín colorado por aquello de pisar alfombra roja. Era sólo asunto para una serie, pero se han ido encadenando. Es normal que estos cuadros hayan acabando con sistema de alumbrado. Ahora, con motivo de la Festividad de San Sebastián, patrón de la Ciudad de Palma de Mallorca, y para la Galería MISSIÓ21ART, he creado este San Sebastián doblemente “iluminado”: con la herida luminosa de la fe y la retroiluminación de los Leds”.

“Es una composición digital sobre polímero rígido con una estética glam, un toque sadomaso y la sensualidad inherente al Santo Patrón de Palma. El soldado de la guardia pretoriana de Diocleciano, santo de las Iglesias católica y ortodoxa, es uno de los mártires más representados –sino el que más-, en el arte, a lo largo de todas las épocas”.

“¿Por qué ha tenido tanto éxito este Santo y su iconografía?” Se pregunta el propio Jaime Roig de Diego para MalaTinta. “Mi teoría es que este mártir es un superventas porque en las lúgubres tinieblas de las iglesias, la carne mórbida, la postura plásticamente doliente, la belleza siempre -con todo el respeto a los cristianos (entre los que me incluyo)- es un santo de diseño, que contrasta con las mártires de pechos amputados y ojos en bandeja, con clámide hasta el cuello y manga larga. La diferencia en Sebastián es la carne entregada ante la carne resistida”, sostiene.

La obra podrá admirarse en vivo en la galería Missió21art, situada en la calle Missió 21 de Palma de Mallorca.

Cuando el amor esta tras una valla publicitaria, surge ‘Love in the Time of Advertising’

En muchas ocasiones desde Malatinta os hemos hablado de la importancia de la publicidad, pues qué mejor manera de reflejarlo que en un corto de animación. De producción norteamericana y co-dirigido por David Bokser & Matt Berenty surge Love in the time of advertising. Una historia de amor musical, en la que un joven que vive en el interior de una valla y que se encarga de la actualización de los anuncios se termina enamorando. Una historia llena de guiños críticos a una sociedad autista y con escasa comunicación.

Un cortometraje que vió la luz en el Palm Springs Shortsfest (abril de 2013) y desde entonces ha sido proyectado en multitud de festivales, como en el Festival de LA Shorts Film, Anima Mundi, SIGGRAPH Electronic Theater, culminando con el premio a mejor corto de animación en el  Festival de Cine de 2013 Rhode Island International.

Una acuarela de color de Oscar

Ahora, cuando lo digital prima por encima de todo lo demás, cuando los personajes creados únicamente por ordenador dominan las pantallas, ahora que se ha perdido casi por completo la creación y el disfrute de ese ‘espíritu artesanal’ del dibujo, es precisamente cuando ha surgido Ernest & Cèlestine; un cuento de animación franco-belga de alta calidad narrativa y además presentado en un formato de lo más original: la estética de acuarela. La película podrá gustar más o menos, pero lo cierto es que es de agradecer que aún haya gente que apueste por lo tradicional.

libroBasada en los cuentos ilustradas de Gabrielle Vincent, Ernest & Cèlestine relata con gracia la historia de un enorme oso, desviado de su carrera de juez y ahora músico ambulante, además de un poco cascarrabias (Ernest) y de una pequeña ratita pizpireta (Cèlestine) que se ve obligada a salir de su mundo subterráneo en busca de dientes de oso, objetos esenciales para la vida del resto de su mundo de roedores. Ernest y Cèlestine, a pesar de pertenecer a mundos totalmente diferentes y opuestos, aprenderán a respetarse y a entenderse mutuamente, situación absolutamente inconcebible para el resto de habitantes de sus respectivos mundos.

Los responsables de la dirección de este proyecto son Stéphane Aubier, Vincent Patar y Benjamin Renner.  Los dos primeros ya se hicieron conocidos en la industria por su anterior proyecto: Panique au villaje, otro cuento de animación, esta vez en stop-motion. Ahora, los tres se han lanzado a esta aventura sobre la amistad, la lucha contra lo establecido, el triunfo de la libertad sobre los prejuicios impuestos por una sociedad tirana que no atiende a razones, y lo han hecho de una manera que, como mínimo, ha conseguido llamar la atención de público y crítica.

Es cierto que Ernest & Celestine tiene un guión básico y sin muchos giros inesperados. Pero precisamente por eso llama la atención la facilidad con la que la película consigue emocionar de esa manera tan simple y tan fluida. Estructurada de manera brillante sobre un contexto regido por unas reglas propias, sin duda es su coloreado de acuarela y su trazo, emulando ese aire manual de pincel que se ha perdido en la era digital, lo que hace que durante toda la película sea imposible no recordar esas ilustraciones de cuentos que todos hemos leído de pequeños, con los que nos hemos emocionado y con los que hemos soñado millones de veces.

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Porque Ernest & Cèlestine llega en un momento 200% digital pero sin duda un momento perfecto para hacer un ‘pause’, echar la vista atrás y recordarnos todas esas cosas que nos estamos perdiendo (o mejor, que hemos perdido en el olvido, porque ya casi ni existen). Y sí, es cierto que podría haber resultado una historia un tanto cursi, pero la ternura de los dos personajes protagonistas, la música de Vincent Courtois (que nos lleva de cabeza a la Francia profunda) y esas transiciones perfectas (mucha atención a las dos secuencias de los sueños y la del cambio de estación), hacen el resto para que lejos de resultar remilgada, resulte ser una fábula de lo más bonita y entrañable que este año competirá junto a otras cuatro películas al Oscar en la categoría de mejor película de animación.

Frozen, el último gran éxito de Disney del que ya os hablamos en Malatinta, es la gran favorita. Aunque la posibilidad de que pueda ganar Ernest & Cèlestine tampoco es desestimable. Miyazaki, podría también retirarse del cine Oscar en mano por su The wind rises y tampoco sería un disgusto. Aunque en los Oscar de tanto en cuando nos dan sorpresas y, sin ánimo de ofender a ninguno de nuestros lectores, un Oscar para Despicable me 2 o The Croods teniendo estas otras candidatas en parrilla, sí que sería motivo de lágrimas para muchos.

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La madrugada del 2 al 3 de Marzo sabremos si Ernest & Cèlestine recibirá el Oscar o se quedará sin él, como ya le ocurrió a un director bastante aficionado a usar esta técnica.  El corto Your Face, de Bill Plymton, no ganó en aquella edición de los Oscar, pero como anécdota diremos que la jugada le salió estupenda al director que, a pesar de haber perdido, se llevó bajo el brazo una proposición (de un millón de dólares…) de la Disney para que animase al mismísimo genio de Aladdin. Plymton engordó su autoestima… pero sin embargo desestimó la oferta, porque además de aceptar el dinero, debía aceptar ceder todas sus creaciones a la multinacional.

Sea o no la ganadora, Ernest & Cèlestine merece un visionado, aunque sólo sea por la bocanada de aire fresco que aporta a las películas de este género.

¡Os dejamos el tráiler!

Tráiler ‘Ernest & Cèlestine’

A continuación podéis ver el tráiler de la película franco – belga ‘Ernest & Cèlestine’, una apuesta original y entrañable.

 

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