Mes: Noviembre 2013 (Página 1 de 8)

El binomio del reciclaje de altura

Remy y Veenhuizen. Veenhuizen y Remy. En este caso el orden de los factores no altera el producto. Tejo Remy y René Veenhuizen son un tándem de diseñadores holandeses capaces de construir auténticas obras de arte para la casa con materiales reciclados.

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El reciclaje y la reconversión es el leitmotiv que determina su trabajo.

“Transformamos lo familiar e incorporamos las circunstancias haciendo que el material con el que trabajamos sea el mundo en sí mismo. Esto nos permite crear nuestra propia libertad en términos de diseño”, aseguran.

Cada vez más la gente se da cuenta del poder del reciclaje. Algo que cumplía una función en un pasado puede que transformado adquiera otro contexto y un nuevo uso. “Construimos imaginando. La decoración, la función y la forma son un todo inseparable”.

Remy y Veenhuizen no son pragmáticos. Ellos exploran y descubren. Cuando se ponen a diseñar no hay normas y el resultado es siempre desconocido. Ellos parten del material antes de ponerse a dibujar líneas y se preguntan: “¿puede esto convertirse en algo más de lo que vemos?”. El azar determina así la actitud que toman ante el diseño.

“No hay una única y posible solución, se trata de tener en cuenta la arbitrariedad”.

La simplicidad es una de las máximas para estos holandeses. “Lo simple suele ser muchas veces la solución ante nuestro problemas. Muchas veces usamos los pasos más sencillos para solucionar los problemas estructurales que se nos presenta”, dicen.

No son sólo un estudio de diseño de muebles que comercializa sus productos al público en general. Su trabajo es considerado como piezas de arte que se han expuesto en museos como el Moma en Nueva York o el Victoria de Londres.

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El cofre de cajones, la silla de alfombras o la lámpara hecha de botellas de leche son algunos de sus diseños que han llegado a conseguir reconocimiento internacional. Parece ser que una de las piezas que más les orgullece destacar es el baúl cajonero que ha sido considerado uno de los mejores diseños holandeses de los últimos cien años. “Es una pieza que ya es considerada un diseño iconico”, dicen.

Platos artísticos sin finalidad nutritiva

Durante el pasado mes de marzo, una desconocida Hong Yi colgaba en Instagram una serie de fotos titulada 31 días de comida creativa. Ni a Cuatro se le podía haber ocurrido una temática tan original para realizar un 21 días… para poner en apuros a Samanta Villar o su predecesora. En muy poco tiempo, la serie fotográfica dio la vuelta al mundo gracias a los medios, que no se resistieron a difundirlo.

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Pero, ¿quién es Hong Yi? Nacida en Malasia, sus padres tuvieron que abandonar China con la Revolución Cultural durante los años sesenta. Graduada en arquitectura por la Universidad de Australia, empezó a trabajar para una firma cuya sede estaba en Shanghai: Hassell. Fue en esta ciudad donde las musas le concedieron la gracia de la inspiración y decidió empezar a crear arte a través de la experimentación con materiales ordinarios, de la vida cotidiana, que son ignorados como elementos de expresión artística. Conocida como “la artista que no pinta con pincel”, sus obras han llenado páginas en el Huffington Post o en el Wall Street Journal, en la CNN y la NBC, entre otros. Ha trabajado para empresas como Hewlett Packard, Nespresso o Mercedes Benz. Muy en activo en las redes sociales, intenta hacer llegar su arte a todos los rincones del planeta.

Su trayectoria profesional ha sido reconocida durante este año con los premios Esquire Magazine’s 12 Brilliant Malasyans’ y el Perspective Global Hong Kong 40 under 40 Designers’ Award.

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¿Qué sorprende en las obras de esta artista? Con elementos tan simples como una hoja de escarola, huevo, arroz, perejil, zanahoria… es capaz de crear originales dibujos en un plato. Sus temáticas llevan ecos de la cultura china en su concepción del paisaje y de la representación de la naturaleza, eso sí, poniendo en práctica el sentido de la perspectiva o profundidad en el espacio heredada de su formación arquitectónica. Sus creaciones van desde figuras que recuerdan el mundo infantil y fantástico de la literatura asiática hasta representaciones arquitectónicas o figuras humanas, pero siempre ligado a sus raíces.

Eso sí, hay que dejar claro que no son obras culinarias, sino simplemente piezas visuales o plásticas, con una finalidad artística que no nutritiva. Para eso, tenemos a los mejores chefs de talla mundial en nuestro país, como Ferrán Adriá, Juan María Arzak o Quique Dacosta.

El infinito mundo del ‘crossover’

Con la cantidad de oferta de cine, televisión, cómics o libros que llega a día de hoy a inundar el mundo, no es precisamente una tarea fácil sorprender. Estamos acostumbrados a cameos de todo tipo, a ver interrelaciones de personajes imposibles. Todo (o casi todo) está escrito, dibujado, filmado. Y salirse un poco de lo convencional es una llamada de atención al público harto de historias reescritas y versionadas una y otra vez.

A veces, ocurre que dentro de esa vorágine de historias que es el cine, la televisión o el mundo del cómic, ciertos personajes sacados de su contexto habitual, son gratamente acogidos en el hogar de otros compañeros de género, añadiendo un plus de originalidad a la historia en cuestión. Ese cruce de caminos, que puede gustar o no, es sin duda una llamada al espectador, quizá un grito de rebeldía de los autores más insatisfechos o más creativos. Lo cierto, es que los crossovers no son para nada una novedad provocada por la saturación de oferta de los últimos años, pues ya por el 1940 se creaba la primera fusión de universos de la que tenemos constancia: una reunión de varios superhéroes. Y no una reunión cualquiera: una cena en toda regla.

Lo que hoy conocemos como DC Comics (entonces All-American Comics) creaba una nueva línea de comics llamada All Star Comics. En ella, el escritor Gardner Fox de la mano del editor Sheldon Mayer, unían en un mismo libreto varias historias, cada una con su superhéroe protagonista, pero ya todas en un mismo libro. Solo 3 números fueron más que suficientes para que All-American Comics decidiera cambiar el formato de producción, para unificar ya no historias en un mismo libro, sino protagonistas en una misma historia. Así, en el número 3 surgía la archiconocida JSA (Sociedad de la Justicia de América) con Flash (Jay Garrick), Green Lantern (Alan Scott), Hourman (Rex Tyler), el Atomo (Al Pratt), Sandman (Wesley Dodds), Hawkman (Carter Hall), Dr. Destino (Kent Nelson) y el Espectro (Jim Corrigan) en sus filas.

All Star Comics - JSA

All Star Comics – JSA

Fue la primera vez que un crossover como tal veía la luz. Sin embargo, han sido muchos los que hemos visto. En algunas ocasiones, el cruce de personajes sirve como método meramente publicitario y se da en series de un mismo canal, en películas de un mismo director, en marcas que se fusionan por algo en concreto…siempre pensando en la mayor publicidad para el producto en cuestión. También, todo hay que decirlo, en otras ocasiones los crossovers (que no cameos) pueden ser un guiño a los fans.

Se han hecho crossovers de todo tipo. En el mundo del cine hemos podido ver fusionados mundos distintos en películas como Freddy contra Jason o Alien vs Predator . En el mundo del cómic también se han visto crossovers raros, raros, raros. Un claro ejemplo es el cómic de 1990 en el que Archie conoce a las Tortugas Ninja, que no es que simplemente se hayan perdido, sino que son escupidas por una vaca al mundo de Archie y consiguen salvar de ser raptada a la novia de este. Apoteósica entrada de las Tortugas. Y sólo hay que ver la portada: una fiesta total. Tampoco se queda atrás el número en el que Sonic se encuentra con Sabrina. Sí, la bruja. O Eminem encontrándose con The Punisher a la salida de un concierto, o también el ya mencionado Archie encontrándose con The Punisher. Rizando el rizo: estos dos se encuentran con todo el mundo. Espectacular.

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Crossovers absurdos a un lado, en otras ocasiones (bastante más acertadas) son los propios fans los creadores y autores de estos cruces, bien por deseo incontenible de reunión de sus dos personajes favoritos en una misma historia, bien por simple creatividad. Todo vale y, una vez más, la imaginación es el único límite. Doctor Who o Star Wars bien por su longevidad bien por el fenómeno fan que arrastran, han sido cruzadas con otras ficciones una infinidad de veces. Aunque ni por asomo son las únicas.

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Uno de los cruces más de moda últimamente es el de “cualquier cosa que tenga pies y manos” sentada en el famosísimo trono de hierro de “Juego de Tronos”. Está claro que no sólo Joffrey puede sentarse en él …

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Alexander McQueen y Damien Hirst: 10 años de calaveras

Diez años han pasado desde que por primera vez irrumpieran las ya habituales calaveras en el mundo de la moda. El responsable no podía ser otro que Alexander McQueen, quien la convirtió en sello de la casa plasmándola en maravillosos pañuelos de seda en su colección Irere de Primevara-Verano 2003. Un accesorio que pronto se convertiría en un must have para toda fashionista del momento y que por tanto, no tardarían en copiar las conocidas cadenas de low-cost.

Ahora, diez años después, la firma rinde homenaje a sus famosas Skull Scarf y lo hace de la mano de uno de los artistas más controvertidos y cotizados del mundo del arte: Damien Hirst. Y es que, nadie mejor para reinventar su emblemática calavera que un artista que ha trabajado profundamente el tema de la mortalidad desde sus inicios. De hecho, una de sus obras más icónicas, For the Love of God, es una calavera en platino incrustada con 8.601 diamantes perfectamente cortados y pulidos, que según el propio Hirst “simboliza una celebración de la vida, al cubrir el símbolo de la muerte con el símbolo primordial de la lujuria, el deseo y la decadencia”.

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Para la colaboración, Alexander McQueen y Damien Hirst han creado 30 increíbles diseños de bufandas y pañuelos en edición limitada inspirados en la serie Entomology del artista. El resultado de la ‘obra’ es una mezcla de mariposas, arañas y otros insectos integrados en patrones geométricos y caleidoscópicos que se transforman en las calaveras de McQueen sobre los scarves de la casa inglesa. La colección juega con la visión estética compartida de ambos en el uso de la simetría con fuertes referencias al mundo natural.

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“Quise buscar dónde estaban los límites. Descubrí que no existen. Quise que me frenasen pero nadie lo hará”, es una de las declaraciones que mejor podrían definir a este artista que trabaja continuamente rozando la frontera de la aceptabilidad y los límites de lo establecido en el mundo del arte. La vida y la muerte han sido el leimotiv de su carrera, tratatada siempre desde una poética perspectiva bastante cuestionable en la mayoría de las ocasiones. Sea como fuere, esta colaboración, bastante más alegre y mucho menos controvertida que sus habitales trabajos, supone una muestra más de la constante unión del mundo del arte y la moda.

La colección McQueen-Hirst está disponible desde el 15 de noviembre exclusivamente en las tiendas de Alexander McQueen y en la web de la firma, con precios que rondan los 400 Euros.

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Benjamin Lacombe aterriza en el Museo ABC

Benjamin Lacombe es el ilustrador de moda. Público y crítica esperan como agua de mayo sus últimos trabajos ansiosos de conocer con qué les deleitará esta vez. Una fama merecida, gracias a unos trabajos que ya han sido expuestos en importantes salas de París, Roma, Nueva York o Tokio y que, por primera vez, llega a Madrid bajo el título Benjamin Lacombe. Obra original.

Una exposición que se mostrará en el Museo ABC con la colaboración de la editorial Edelvives y en la que podremos ver una obra única formada por 30 ilustraciones, junto a 2 esculturas del artista francés. Aprovechando la muestra Lacombe impartirá una master class.

Artista multidisciplinar en constante evolución, cuyos trabajos se caracterizan por la enorme importancia que da al dibujo, junto a su dominio de la acuarela y guache. En todas sus obras podemos observar reminiscencias de pintores del Primitivo Flamenco y el Quattrocento, como películas filmadas de autores de la talla de Tati, Almodóvar o Lars von Trier. Su uso de temáticas románticas con toques góticos triunfan entre los amantes de la ilustración que ven como el género impuesto por el joven Lacombe coge cada vez más fuerza.

Swinging Christmas

Swinging Christmas

Su proyecto de fin de curso, Cerise Griotte, del que es autor e ilustrador, se convierte en su primer libro juvenil; editado por Seuil Jeunesse en marzo de 2006. Al año siguiente, lo publica el sello americano Walker Books, que convierte a Benjamin en una celebridad mundial, al ser considerado por la prestigiosa revista Time Magazine como uno de los mejores libros juveniles del año 2007 en Estados Unidos. Herbario de las hadas, Ondina o Cuentos Macabros forman parte de sus muchos éxitos que han reportado al artista un enorme reconocimiento. Swinging Christmas es su último trabajo publicado en España el pasado mes de octubre, con el que ya ha cosechado un gran éxito de ventas. En su última obra Lacombe nos presenta una nueva forma de publicar sus trabajos, mediante la combinación de cuento ilustrado y banda sonora, ya que el libro incluye un CD, en el que la intérprete Olivia Ruiz da voz al tema principal La mélodie des Tuyaux.

La exposición se podrá visitar desde el próximo 19 de Diciembre de 2013 al 26 de Enero de 2014 en el Museo ABC.

Para los más ansiosos de la obra de Lacombe os dejamos un adelanto de su próximo trabajo Madame Butterfly, en el que el ilustrador reinventa el famoso clásico.

Soy celebrity, colecciono arte y ahora ‘molo’ más que tú

No es extraño ver a un personaje famoso en un museo, sobre todo si éste es de cera y la estrella –o su inerte gemela- es la auténtica protagonista. Pero lejos de entrar en estos derroteros, lo que sorprende es la creciente tendencia a que sea el propio museo el que se desplace hasta sus lujosas mansiones.

En los últimos años, numerosos titulares han dejado boquiabierto a los ‘plebeyos’ de a pie al informarse sobre las boyantes cifras que algunas celebrities han desembolsado para hacerse con algunas piezas de arte. La excentricidad llega a límites insospechados y ahora lo cool no es lucir caros complementos de moda o potentes coches de lujo, sino alardear en su círculo de amigos de haber decorado las estancias de sus residencias con costosos artículos de arte no aptos para cualquier bolsillo.

Leonardo DiCaprio y el Dalí de 1,42 millones

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Uno de los ejemplos más claros de este afán de las estrellas de Hollywood por atesorar obras de arte lo encarna Leonardo DiCaprio. A mediados del mes de septiembre del presente año, el actor estadounidense acudió a la sala de subastas de la Casa Phillips de Nueva York con la firme intención de hacerse con una de las últimas obras del joven pintor de 28 años, Óscar Murillo. Tan maravillado estaba por esta creación abstracta sin título, que en el catálogo aparecía descrita como “pulverización de pintura, el esmalte, suciedad y técnica mixta sobre lienzo”, que el intérprete de Titanic se enzarzó en una dura batalla por conseguirlo a cualquier precio. La pieza salía al mercado por un valor inicial de unos 40.000 dólares, pero DiCaprio tuvo que multiplicar esa cifra por diez si quería adornar su casa con este cuadro. Al final, desembolsó 401.000 dólares, hecho que generó una oleada de titulares.

No obstante, esta suma no es nada si se compara con los 1,42 millones de dólares que tuvo que abonar para adquirir una de las deseadas piezas del artista catalán Dalí, conocida como Chevaliers en parade, fechada en 1942. Lo hizo en otra casa de subastas londinense, la prestigiosa Christie’s, donde también intentó llevarse a casa dos obras de Picasso. Unos gustos que no están al alcance de cualquier persona por muy estrella hollywoodiense que sea.

Brad Pitt y su colección millonaria

 

 Pero si Leonardo DiCaprio escandaliza con sus últimas adquisiciones, Brad Pitt no se queda atrás. El actor adquirió el pasado verano una pintura del artista alemán Neo Rauch, conocida como Erappe, que está valorada en un millón de dólares. Para ello, el marido de Angelina Jolie se desplazó hasta la ciudad germana de Kassel, donde se celebraba una gran muestra de arte contemporáneo a sabiendas de que allí se expondrían obras de su pintor favorito, del que ya posee varias creaciones.

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Pero el matrimonio más mediático de la Meca del Cine no sólo se declara fan de este artista vanguardista. Además de coleccionar hijos de distintas culturas, también se han declarado admiradores del grafitero Banksy. Meses después de conocerse la compra del último cuadro de Rauch, la pareja adquirió tres nuevas obras del controvertido artista británico, uno sobre los duques de Cambridge, otro de la reina Isabel II y un tercero con la desaparecida Amy Winehouse como protagonista. Obras cifradas en 400.000 dólares, que se suman a la colección que ya poseen de Banksy, entre las que destaca Picnic in Africa, donde se puede ver a una familia burguesa disfrutando de una agradable merendola en la playa rodeada de una quincena de africanos hambrientos. Con todo ello, el patrimonio artístico del matrimonio continúa creciendo en tamaño y valor. Una colección que ya supera los 25 millones de dólares.

Jennifer Aniston y su adquisición por caridad

ligon_glenn_1Quizá sea fruto de la casualidad, pero la que fuese mujer de Brad Pitt nunca había mostrado interés por este mundillo hasta que le conoció. No obstante, tras su tormentosa relación, Jennifer Aniston no ha querido olvidarse de este aspecto relacionado con el deseado actor que tanto daño le provocó en su momento. El pasado septiembre de 2011, la actriz adquirió un cuadro por 330.000 euros para ayudar a los más necesitados a través de una subasta benéfica organizada por Christie’s a favor de los damnificados por el terremoto de Haití. La obra en cuestión se trata de un Glenn Ligon y la intérprete acogió con efusiva alegría el momento en el que el martillo sentenció que la suya era la puja más elevada y, con ello, la ganadora.

 

Thalía, la mayor fan de La Doña

487900_434806856556279_1446671009_nChristie’s también ha sido la casa de subastas encargada de cumplir las pretensiones artísticas de Thalía. La cantante adquirió un retrato de su admirada María Félix por 66.000 dólares. Una obra firmada por el último marido de la diva latinoamericana, Antoine Tzapoff, titulado Amazona, en el que la legendaria actriz mexicana aparece cabalgando sobre un rinoceronte luciendo un look al más puro estilo oriental. Una pieza que no sólo tiene un gran valor de mercado, sino que también posee una amplia estima personal para la artista: “Esta pintura significa mucho para mí porque conozco su historia por boca de la misma María. Ella cuidaba mucho los detalles y supervisó la fabricación del marco y la forma de las mariposas. Nadie cuidará del cuadro mejor que yo”, confesó Thalía ante los medios una vez que se conoció su adquisición.

Rihanna, seducida por los cristales de Swarovski

En tan sólo unos años, Rihanna ha visto cómo su fortuna multiplicaba los ceros casi por arte de magia. Nunca ha tenido muy claro en qué invertir sus millones y, al final, sus decisiones no han sido las más acertadas acercándose al lado oscuro de la fama. No obstante, en febrero del 2012 quiso acabar con parte de esa oscuridad adornando su pared con 65.000 cristales de Swarovski, que retrataban a la icónica Marilyn Monroe. Una obra que “cambia constantemente de color, emitiendo arco iris por toda la habitación”, como así ha dado a conocer la propia cantante de Barbados, que no tuvo reparos en pagar 120.000 euros por una obra tan exclusiva como esta.

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Estos son sólo algunos de los ejemplos que evidencian el gusto de algunos famosos por el arte. Lo que no quiere decir que tengan gusto o que entiendan de aquello que compran. Al menos es lo que considera Thea Westreich, una asesora de inversiones en el mercado del arte en Nueva York: “Hay mucha frivolidad en el actual mercado del arte, lo que atrae a compradores como las celebrities. Pero son muy pocos los que demuestran tener auténtico gusto, por lo que apenas alteran el mercado”. Hecho que podría evidenciarse con el engaño que sufrió el cómico Steve Martin en 2004, que compró un cuadro por 700.000 euros pensando que se trataba de un original de Heinrich Campendonk. No era así, pero no fue él quien se percató del fraude, sino Christie’s cuando ya era tarde. El actor revendió la obra por 500.000 euros, lo que supone una pérdida de 200.000. No obstante, el comediante encajó bien el golpe y en su cuenta personal de Twitter bromeó sobre el asunto: “En otra ocasión fui estafado por una ensalada vegetariana alemana que estaba llena de jamón”.

Cuando el Mash-up atormenta a un artista de nombre Chad Wys

¿Recordáis vuestra carpeta del instituto llena de collages en las que vuestros ídolos os acompañaban cada día en las aburridas y eternas clases?. Pues bien, muchos artistas como Picasso en su Naturaleza muerta con silla de rejilla de 1912 hasta Marcel Duchamp han utilizado esta técnica, pero ahora coge más fuerza que nunca y artistas como Chad Wys la usan para triunfar en las galerías americanas.

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Definido así mismo como un artista no-literal mash-up. Este joven estudiante de cultura visual filósofo de la vida y arte. Atormentado por encontrar respuesta a  intrincadas preguntas que, sin por ahora respuesta, rondan cada día por su cabeza: ¿Qué significa el arte para mí ?. ¿Qué propósito tiene en mi vida y en las vidas de los demás?. ¿Cuáles son los “límites” de la experiencia del arte?. Una filosofía que le transporta a la continua noción de objeto: la propiedad de objetos, la cosificación de la historia, la cosificación de las personas. Dudas complejas que se muestran en cada una de las obras en las que el cómo decoramos nuestras vidas con cosas arbitrarias, así como significativas cobran un sentido.

“Un aspecto importante en mi obra, es el ir más allá del significado que tiene el arte para la sociedad”

El por qué las personas dan un valor de status y financiero a una obra; cómo ser objetivos con los que amamos y con los extraños que vemos, al igual que el dolor y la muerte son temas recurrentes en su obra. Pero el color, la forma y ante lo que pudiéramos pensar la destrucción literal de los obras no son el principal objetivo de Wys, ya que sus trabajos no se basan en la destrucción, sino en la reinvención y adaptación de la armonía y del sentido estético y emocional. Un sentido estético lleno de color y buen gusto en el que lo tradicional se ve absorbido por la modernidad.

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Todas sus obras son rescatadas de garajes olvidados y trasteros perdidos en los que cualquier cuadro, fotografía o escultura es susceptible de ser reinventada posicionándose de nuevo en el top ten. “Un aspecto importante en mi obra, es el ir más allá del significado que tiene el arte para la sociedad”, búsqueda que le ayuda a modificar pinturas sin sentido que gracias a la ‘inspiración momentánea’ de Wys y a su dominio del collage consiguen tener el brillo que nunca tuvieron. Una belleza y originalidad que coexisten a la perfección con los complicados cánones de belleza predominantes en la actualidad.

Atormentado, artista, filósofo y joven creador, estas podrían ser las palabras que definieran al complejo Chad Wys.

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